7.31.2011

Lo que ambos sabemos.

Sí, a veces me da ganas de jugar.
Sé que me quemaré... pero puede que no.

Es lo interesante.
Lo prohibido. Lo emocionante.

Pero, ¿qué tal si deja de ser un juego?
Mejor que se quede sólo en nuestros pensamientos...
... sintiendo remordimiento.


Sólo imagina:

Te veo después de tanto tiempo,
después de tantos juegos de palabras~
de tantas ansias extrañas;

cuando por fin dejamos de imaginarnos ésas miradas
y por fin interactúan,
nos dicen lo que queríamos ver...

y se hace más interesante.

Mientras fingimos que las palabras no existieron,
que nuestras fantasías a penas nacen...
inocentes.

Sigamos fingiendo.

Reímos, jugando
y nos comemos en nuestras mentes,
mientras tus ojos y los míos son cómplices.

... esperando un detonante:



¡Que alguien se atreva!
¿Quién será el primero?
Riesgo incitante e interesante.

Sonríe conmigo, cínico.

Juguemos un rato.

Hagámoslo sin hacerlo,
a fin de cuentas, así lo disfrutamos

Este juego se trata de querer,
no de hacer.

No lo hagas, no lo termines aún...
No lo arruines, sólo deséame.

Todo está en nuestras mentes cómplices,
con placer, sin placer,
con fuego o sin él,
sabemos que no es real
y lo sabemos disfrutar.
 
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